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El monstruo y el colibrí

Había una vez, en un bosque muy lejano un horrible y enorme monstruo al que todos los animales y personas temían. Cuando sentían sus pasos en la distancia todos echaban a correr con todas sus fuerzas y se escondían en sus casas.

El monstruo, parecía un ser que estaba siempre enfadado y la gente del pueblo que lo había visto de frente aseguraba que se le veía siempre con maldad en sus ojos y ganas de hacer daño a quienes se encontraba.

Un buen día un colibrí muy simpático estaba bañándose en las limpias aguas del lago del bosque cuando de pronto todos los animales que allí estaban comenzaron a salir espantados del lugar. El colibrí, curioso, preguntó ¿Por que huis de este lugar?. “Viene el monstruo, se sienten sus horribles pasos en la montaña” – Respondieron los animales mientras huían.

El colibrí, como era muy simpático y algo atrevido, decidió quedarse a ver quien era ese monstruo que tenía a todos los animales tan asustados. El bosque empezó a temblar cada vez más fuerte con los pasos que iba dando el monstruo en dirección al colibrí. Poco a poco, y desde la cima de la montaña se empezó a ver a una enorme figura muy peluda, que se le acercó al colibrí hasta tenerlo frente a sí.

El monstruo se detuvo lentamente y clavo los ojos en el pequeño colibrí. Tras un momento de silencio, le tendió la mano para que se posara en ella. Así lo hizo el colibrí, quien se situó sobre la peluda mano del monstruo sin dejar de mirarlo.

El colibrí, entendió entonces que el monstruo estaba triste y era agresivo porque nadie le hacía caso y todos le temían injustamente. “No volverás a estar sólo, amigo” le dijo el colibrí al monstruo, y este, emocionado, le correspondió con una sonrisa.