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Nunca vayas por ese camino

Una de las primeras cosas que aprendió Antonio cuando llegó al nuevo pueblo donde iba a vivir era una historia que hablaba de unos monstruos que acechaban a todos los que paseaban por un camino que se encontraba cerca de su casa.

Este tipo de historias podemos encontrar a miles, pero lo cierto es que le llamó bastante la atención ya que la gente la contaba creyéndosela verdaderamente. El caso es que quizás se debía a esa seguridad en sí mismos cuando contaban la historia que tanto Antonio como Ana decidieron no atravesar por ese lugar y coger otro camino paralelo aunque suponía tardar 15 minutos más para llegar al pueblo.

Un día, a la vuelta del pueblo, la oscuridad empezaba a acechar, por lo que hicieron de tripas corazón y decidieron volver a casa por ese camino para llegar cuanto antes y evitar los posibles animales salvajes que pudiese haber por el camino.

Cuando ya se encontraban cerca de casa, estaban completamente tranquilos porque habían demostrado que las historias eran falsas, pero de repente, apenas tuvieron tiempo de mirar atrás cuando un animal mezcla de hombre y lobo se abalanzó sobre ellos y los llevó arrastrando hacia el interior del bosque.

A partir de entonces, en el pueblo nunca se volvió a saber de ellos nunca más, y se sumaron así  a la triste lista de víctimas del camino donde desaparecían todos los incautos.