Saltar al contenido

El viento en el acantilado

Acantilado - Cuentos de Terror Cortos

A mi novia y amigos nos gusta ir a menudo visitando pequeños pueblos y zonas que prácticamente han sido olvidadas por la civilización. Esto nos ha hecho conocer algunos lugares verdaderamente increíbles y aprender mucho más sobre la historia del mundo en el que nos encontramos.

Lo cierto es que nunca habíamos tenido ninguna experiencia excesivamente rara por llamarla de alguna forma, salvo en un acantilado en el que disfrutábamos horas y horas relajándonos y escuchando el sonido del viento.

Se trataba de un lugar donde el viento soplaba más de lo habitual, de hecho, si salías a la carretera, todo se paraba, pero volvías de nuevo y el viento seguía soplando con fuerza y empujándote prácticamente al vacío.

Este viento hacia que las pequeñas cuevas y cavernas que habían por el lugar resonasen de tal manera que parecían personas pidiendo ayuda. Las primeras veces nos daba bastante miedo acercarnos, pero poco a poco nos fuimos acostumbrando y se acabó convirtiendo en uno de nuestros lugares de peregrinaje más habituales.

Pero todavía no sabíamos la realidad del lugar, y no fue hasta que conocimos a un hombre hijo de un lugareño que nos estuvo explicando que por aquel acantilado se arrojaban a las personas que eran consideradas como malas para la sociedad.

Según nos comentó, fue a partir de entonces cuando esas voces empezaron a escucharse y el viento no cesaba de agitar nuestros oídos cada vez que nos sentábamos, y cuando nos íbamos, todo permanecía en silencio…