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Historias de fantasmas reales

El Espectro de mi Soledad - Cuentos de Terror Cortos

Para quienes disfrutan los cuentos de fantasmas cortos a continuación les ofrecemos una historia de terror verdadera escrita por José M. Busso que lleva por nombre El Espectro de mi Soledad; esperamos que la disfruten.

He de confesar que siempre he sido algo miedosa, el día en que mi marido se fue con otra mujer sentí la casa mucho más grande; a pesar de tener a mis hijos conmigo me di cuenta que varias cosas en mi vida habían cambiado.

Reconozco que cuando él estuvo me sentía segura, sin temor a nada y ahora que el hombre de la casa no estaba todo era tan diferente. 

Busqué refugio en mi hijo mayor; al faltar su padre y ser la figura masculina de nuestro hogar no le quedó otra más que tomar la responsabilidad de cuidarnos y protegernos.

Intenté separar de mi mente a quien en tiempo pasado me regalara dichas inolvidables; era necesario hacerme la fuerte para también sacar adelante a mi pequeña hija.

Pero nada dura para siempre pues llegó el día en que mi muchacho nos dejaría para casarse. Se fue a vivir a un fraccionamiento cercano para comenzar su propia historia familiar y así nos quedamos solas mi niña y yo.

Ese primer día que el recién casado no durmió en su cuarto, sentí la casa tan solitaria, tan vacía. Tomé la firme decisión de ser fuerte, la debilidad no debería de atraparme pues ahora yo sería la fortaleza de mi querida hija.

Si alguien ha vivido una situación similar a la mía me dará la razón; después de tener un hogar completo y casi perfecto; sólo quedaban pedazos de nuestra familia; una casa demasiada amplia habitada por dos corazones tristes compañeros de la soledad.

Llevaba varios días sin poder dormir, aunque lo intentaba no era fácil para mí conciliar el sueño, las noches se hacían interminables; no lograba superar todo aquello. Sentía un gran cansancio mental y de mi corazón no quería irse la tristeza.

Aquella noche intenté descansar; apagué la luz para luego dirigirme a la cama, después me metí entre las cobijas, hacía frío por lo que acurrucándome y buscando dejar mi mente en blanco me propuse dormitar.

Terminé perdiéndome en el sueño por unos instantes; al menos así me pareció; cuando de pronto sentí ganas de vomitar incorporándome de inmediato e ir hacia el baño.

Regresé a mi cuarto y así tratar de recuperarme no logrando lo anterior. Después comenzó a invadirme un terrible escalofrío para luego sentir bastantes mareos. Cómo pude llegué al teléfono y le informé a mi hijo que me sentía mal, le pedí de favor se diera prisa porque estaba a punto de perder el sentido.

Aún semiconsciente me pareció una eternidad el tiempo que duró en llegar mi muchacho; por fin se hizo presente; tomándome entre sus brazos me llevó a su coche colocándome con cuidado en el asiento del copiloto, para luego él hacer lo propio.

El carro estaba afuera de la casa y apenas al encenderlo; fuimos testigos de algo inexplicable que pasó. Pudimos ver cómo “un humo o vapor blanco” pasaba enfrente de donde nosotros nos encontrábamos.

Ambos nos volteamos a mirar sin decir ninguna palabra; pero estoy segura que era la silueta de una mujer que se desplazaba rápidamente sin tocar el asfalto.

Con miedo le pregunté a mi hijo si también veía el fantasma o era el delirio de mi estado; me inquieté bastante al mirar cómo afirmaba con su cabeza que tal imagen era verdadera.

Nos quedamos quietos sin hacer nada, de pronto escuchamos un lamento horrible que provenía de ese ser espectral el cual hizo que nuestras pieles se erizaran de horror pero afortunadamente mi hijo acertó en arrancar rápidamente el vehículo.

Nos alejamos de ese lugar quedando en mi mente el eco de aquel horrendo clamor y llegué aun consiente al hospital pero con mi corazón muy agitado. El doctor me atendió y me estabilizó; los niveles de azúcar eran bajos por tantas horas sin dormir en esos últimos días.

Regresamos a casa y mi hijo junto con su esposa decidieron pasar unas semanas con nosotras; ahora me encuentro mejor de salud porque no estamos solas; tengo cierto temor de recaer pero intento poner de mi parte para aprender a vivir en nuestra soledad; sólo espero que cuando mi hijo tenga que regresar a su casa no se me aparezca de nuevo esa mujer llorando porque entonces si me moriré de miedo.

Si te gustan los cuentos de fantasmas reales cortos como el te hemos compartido entonces te invitamos a seguir disfrutando otras historias de espectros que te llenarán de terror.